Viaje a Talampaya
El Parque
de Talampaya se encuentra ubicado en el
centro sur de la provincia de La Rioja.
Creado para resguardar
importantes yacimientos arqueológicos
y paleontológicos, en un imponente
marco paisajístico de gran belleza,
junto a la flora y la fauna características
del monte.
A lo largo del cañón del río
Talampaya, se encuentran milenarios bosques
de algarrobos, enmarcados entre paredones
de casi 100 metros de altura que le dan
al paisaje un atractivo único. Allí
también encuentran refugio los cóndores.
A los valores naturales del área
debe sumársele su importancia cultural.
Numerosas manifestaciones de culturas
prehistóricas que habitaron la zona
hace unos 1000 años, pueblan los
rojizos paredones y rocas de Talampaya.
Un mural
de trece metros de longitud poblado de petroglifos,
quizás el mayor registrado hasta
ahora para la Argentina, junto a otros dispersos
por el sitio, constituyen un patrimonio
cultural de incalculable valor. Los profundos
cañones, los valles poblados
de curiosas figuras talladas por la erosión,
los coloridos estratos sedimentarios, enmarcados
en un paisaje desértico
de gran belleza sumados a los valores ya
mencionados, le confiere a Talampaya una
importancia escénica inigualable.
Valle
de la Luna
El Valle de la
Luna -llamado por los geólogos “cuenca
Triásica de lschigualasto”-
es una vasta depresión donde afloran
una serie de antiguos sedimentos que pertenecen
a un período geológico llamado
Triásico, al comienzo de la era
Mesozoica. Entonces el clima de la región
era tropical húmedo y la vegetación
debía ser abundante y frondosa.
Los Andes no existían, había
lagunas y pantanos. A través de millones
de años, el clima y el paisaje fueron
mutando,
el viento erosionó las rocas y depositó
nuevos sedimentos sobre las formaciones
anteriores. El Submarino y el Gusano
son formas de erosión trabajadas
por el viento sobre rocas sedimentarias.
Otras formas son la Lámpara de Aladino,
el Loro, el Hongo y el Valle Pintado.
Las mutaciones climáticas
continuaron: a fines del Triásico
la región era un desierto barrido
por fuertes vientos y habitado
por reptiles de mayor tamaño y más
evolucionados. La Formación Los Colorados
es el resultado de este último periodo.
Finalmente, mucho
después -hace apenas unos 70 millones
de años- comenzaron los movimientos
de la llamada
“orogenia andina”, cuyos empujes
provocaron basculamientos, fracturas, plegamientos
y deslizamientos, ascensos
y descensos de antiquísimos bloques
cristalinos -que formarían las sierras
que hoy circundan la región- y de
las mucho
más recientes capas de sedimentos.
Desaparecidos los grandes reptiles, el valle
se pobló de pumas, guanacos,
y las aves, cuyos ejemplares más
vistosos en el valle son los cóndores
y los ñandúes.
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